El Globero Cinéfilo

TAKESHIS’

(Crítica publicada en CantabriaConfidencial en junio de 2007)

Dirección: Takeshi Kitano

País: Japón

Reparto: Takeshi Kitano, Kotomi Kyono, Ren Osugi, Susumu Terajima, Akihiro Miwa.

Guión:Takeshi Kitano

Director de Fotografía: Katsumi Yanagishima

Música: Nagi

Montaje: Takeshi Kitano, Yoshinori Oota.

Producción: Masayuki Mori, Takio Yoshida.

Vestuario: Yohji Yamamoto

Sonido: Senji Horiuchi

Año: 2005

Duración: 108′

Japonés, Color, 1,85:1, Dolby Digital.

De Kitano a Takeshi.

Kitano explora el mundo de lo onírico y lo subreal para, en tono cómico y con su habitual violencia brutal, elaborar una obra a medias entre lo poético y el cine más tradicional de yakuzas.

Para hacerlo, Takeshi desarrolla un paralelismo entre él mismo y un estereotipo de los papeles que suele interpretar, tratando de encontrar similitudes entre los personajes que escribe para si y su propia persona. Aprovechando para marcar a su vez las disparidades y cómo la persona se va convirtiendo en el personaje.

Lo que se podría haber convertido en un refrito intragable de sus anteriores películas es, en realidad, una visión inteligente e interesante del mundo del cine y el rodaje del mismo. El director japonés ha re-filmado escenas de sus anteriores películas y a veces las ha reformulado sacándolas de su contexto, mostrándolas no como las habíamos visto hasta ahora como espectadores, sino desde el punto de vista del director, en el entorno de unos estudios de tv o cine.

Allí nos encontramos con constantes guiños a los bailes de “Zatoichi”, imágenes de “Brother” y volvemos a asistir al final de “Hana-bi(Flores de fuego)”, eso si, mezclado con una escena característica de “Sonatine”. Un actor y su actuación nos traen a la memoria “El verano de Kikujiro” y la violencia, la Yakuza y el estilo pueden ser el de cualquiera de sus películas más violentas sobre la mafia. Todo esto para, en forma de comedia, mirarse a si mismo y hacer una valoración más que de su obra, de su relación con su propio cine.

En la película nos encontramos con muchos de sus actores habituales y varios de ellos interpretan varios papeles, al menos dos, puede que más, pues la comprensión de la ensoñación y el sentido lógico desaparecen al más puro estilo Lynch para zambullirse en un conjunto semi-conexo, de situaciones donde el personaje de Kitano interpretándose a si mismo anda perdido entre su propia realidad, sus fantasías y la realidad de su alter-ego “Beat-Takeshi”.

De todo ello se desprende una velada crítica a determinados estamentos que rodean al séptimo arte donde se vanagloria a ciertas figuras y se desprecia al hombre de a pie.

Lo mejor de todo, el personaje de una mujer absolutamente carente de sentido y por ello genial que sostiene por si sola gran parte de la carga cómica del film. Puede ser una metáfora de la sociedad, un referente de cierta gente presente en el cine o un simple guiño a alguien que haya conocido Takeshi. Da igual, lo mejor es ver como se dedica a amargar la vida del Kitano aspirante a actor.

De alguna forma se consigue sostener sobre un concepto complejo y a la vez demasiado simple la estructura de una película donde se asimila bien que los actores interpreten más de un papel y donde la coherencia espacio-temporal está desestructurada y puede que carezca de sentido. Pero que más da, si se trata de retratarse frente a sus propios personajes y estos nunca fueron reales, ¿o sí?

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