El Globero Cinéfilo

EL PRADO DE LAS ESTRELLAS

(Crítica publicada en CantabriaConfidencial en diciembre de 2007)

Dirección: Mario Camus

País: España

Año: 2007

Género: Drama

Reparto: Óscar Abad, Marián Aguilera, Manuel Alexandre, Álvaro de Luna, Mary González, Rodolfo Sancho, José Manuel Cervino, Antonio de la Torre…

Guión: Mario Camus

Producción: Rodolfo Montero de Palacio, Nano Montero

Dirección de fotografía: Hans Burman

Música: Sebastián Mariné

Español, color.

Los pueblos de Cantabria y el mundo…

Un prado cántabro resiste al mercado, a la especulación, mientras los habitantes de los pueblos se ven obligados a replantear sus vidas.

La película cuenta las historias estrechamente ligadas de personas de pueblo, que se ven en la encrucijada de reconvertir sus ganados y cultivos o seguir con los de siempre, de conservar sus propiedades o vender ante el empuje de la construcción. Entre ellos un joven ciclista se va haciendo camino en las carreras de juveniles, su hermana, asistente social, trabaja en la residencia donde vive Nanda, la propietaria del prado de las estrellas y madre adoptiva de Alfonso, que va regularmente a verla y ayuda a Martín, el ciclista. Con ellos recorremos Valderredible, Comillas, San Vicente, Santander y las carreteras y pueblos de Cantabria. Mostrando cómo personas de entorno rural se abren las puertas del mundo y tratan de defenderse de las amenazas de éste.

La diversidad de personajes y subtramas hace que no todas susciten un interés equilibrado en el espectador, lo que se subsana en parte al estar bien relacionadas.

La pena es que el discurso de la película peca de intelectualismo, con diálogos demasiado expresos y cargados, restando relevancia a la imagen a la hora de narrar la historia, perdiendo con ello la posibilidad de crear una idea y una atmósfera más creíbles y orgánicas. Sin tener esto nada que ver con la atmósfera visual, que ayudada por los paisajes y parajes cántabros, por el uso de la niebla y la bruma, así como de la lluvia, recrea un ambiente veraz y visualmente atractivo de los lugares donde transcurre la acción.

No es una película que cuente una historia apasionante, sino más bien pinceladas de una realidad existente. Ni siquiera la competición ciclista está tratada con la tensión que puede dar de si una disputa deportiva. Mario Camus se centra en una posición observadora, lejos de intentar dar a su historia una trascendencia que no tiene. Sin embargo el entrenamiento y la competición ciclista nos sirven para ver a algunos profesionales y juveniles del ciclismo cántabro, como Cobo y Ventoso. Ver al ciclista Óscar Abad en un papel de protagonista. O tener la oportunidad de ver en pantalla grande las victorias de Óscar Freire en los Campeonatos del Mundo. Y es que, para facilitar el rodaje se contó con corredores y profesionales acostumbrados a correr en pelotón y alrededor de él.

Pese a sus desaciertos, la película no deja de ser un vistazo interesante hacia los pueblos de Cantabria y la situación que atraviesan en la actualidad.

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